La historia

Enrico Ciresa (1922-1991) es el fundador de la empresa Ciresa, la cual abrió sus puertas en 1952 en el pueblo de Tesero, provincia de Trento, Italia tras muchos años de experiencia y especialización en la fábrica de armonios y pianos Delmarco e Bozzetta de Tesero y la prestigiosa Schulze Pollmann de Bolzano.

Inicialmente, Ciresa producía teclados para pianos y armonios de diferentes tamaños y pronto sus modelos comenzaron a hacerse conocidos en toda Italia por su calidad y sonoridad.

En los años 70, el mercado cambió y la producción de armonios disminuye con la llegada de la electrónica. Entonces, a partir de ese momento, la actividad principal de la empresa pasó a ser la producción de tapas armónicas para pianos.

En 1991, con la nueva gestión y la obtención del prestigioso sello M.C.F. (Magnifica Comunità di Fiemme), Ciresa ya no se limita solo al mercado italiano sino que se expande y conquista la confianza de los mayores fabricantes de pianos europeos y mundiales. Además, el sector de la madera seleccionada para la luthería crece rápidamente así como la notoriedad de la empresa.

La estrategia de Ciresa ha sido dar a conocer la existencia y la historia de este especial “Árbol de la Música” al gran público. En ella destaca el nombre de Antonio Stradivari, quien elegía personalmente el abeto de Fiemme para realizar las tapas armónicas de sus famosos violines y obtenía un sonido extraordinario.

Pese a que la producción de tapas armónicas para pianos, arpas, clavicémbalos era y sigue siendo conocida entre los fabricantes de instrumentos musicales de todo el mundo, Ciresa en la figura de Fabio Ognibeni, hombre de nuevas ideas, no para de crear y después de algunos años dedicados a la investigación y al desarrollo, en junio de 2006, presenta una nueva línea de productos únicos e innovadores: Opere Sonore.